martes, 17 de febrero de 2009

LA NACIÓN MÁS JOVEN ES KOSOVO

La intervención de la OTAN en Kosovo, convertido en protectorado internacional provisional, cristalizó un concepto hasta entonces en discusión: la intervención humanitaria, aunque basada en cuatro ineludibles premisas: el agotamiento de vías de solución pacíficas, una acción armada perfectamente delimitada y limitada a terminar con las violaciones masivas de derechos humanos y que la integridad territorial y la independencia política no se vea afectada seriamente. Aunque la legalidad internacional de la citada intervención pueda ser puesta en duda, el hecho cierto es que durante seis años, Naciones Unidas a través de cinco representantes especiales consecutivos del secretario general y jefes de la misión de administración interina en Kosovo ha gobernado el territorio en sus áreas esenciales de funciones civiles administrativas básicas, de promoción de una autonomía sustancial y autogobierno de Kosovo, facilitar el proceso político que determine el estatus futuro, coordinar la ayuda humanitaria internacional, apoyar la reconstrucción de infraestructuras clave, mantener el orden público y la ley, promover los derechos humanos y asegurar el retorno sin obstáculos de todos los refugiados y desplazados. La tarea parece y es titánica.Formalmente, la negociación empieza a finales de octubre del 2005. Naciones Unidas, a través de su Consejo de Seguridad, ha considerado que el protectorado cumple unos requisitos mínimos de democracia, derechos humanos y protección de minorías. Sin embargo, la negociación tácita arrancó mucho tiempo atrás mediante reuniones de los principales líderes políticos y de la instituciones internacionales embarcadas en lograr un exitoso proceso de paz. Para ello ha tenido la ayuda intelectual y financiera de instituciones internacionales, como el Consejo de Europa, el cual, a través de su comité de asuntos políticos, presentó un documento revelador de la situación en Kosovo el 3 de junio del 2005 en la que se urgía a las partes involucradas a seguir una serie de recomendaciones para construir una convivencia pacífica. Los serbios jamas aceptarían algo más que una autonomía reforzada pero tutelada por ellos y los albanos sólo una independencia total. Entre ambas posturas se debiera haber encontrado una solución final para un territorio que si se cierra mal o en falso puede ser una mecha que encienda la desestabilización de los siempre sensibles Balcanes.La situación es tan delicada que el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia decretó, en octubre del 2005 y contra la oposición manifiesta de la fiscal, que el antiguo primer ministro kosovar que dimitió y se entregó a La Haya inmediatamente después de que se emitiera el pliego de acusaciones contra él y que actualmente goza de libertad provisional a la espera de juicio, puede aparecer en público y desarrollar actividades políticas públicas hasta el punto que la administración onusiana en Kosovo juzgue beneficioso para un desarrollo positivo de la situación política y de seguridad del territorio. Aunque es una decisión que dota de poca seguridad jurídica a la determinación de las actividades que puede o no puede hacer el líder kosovar, desplaza al mejor conocedor objetivo de la situación real la carga de delimitarlas, fomentando la necesaria cooperación entre autoridades internacionales. Finalmente fue exonerado de todos los cargos. Ahora bien, lo que creemos que serán dañinas para el proceso de negociación son las afirmaciones hechas por el administrador onusiano, quien opta por la diplomacia del correveidile en permanente camino entre Prístina y Belgrado y afirma que sería ilusorio sentar en una mesa a las dos partes debido a sus posturas irreconciliables. Bill Clinton encerró en una sala de negociaciones de Dayton, contra su voluntad, a los tres líderes de la cruenta guerra civil de la Antigua Yugoslavia. Finalmente llegaron a un acuerdo que viene rigiendo de manera razonablemente exitosa los últimos diez años de la historia de Bosnia Herzegovina.La manera no presencial de intentar llegar a acuerdos se antoja muy peligrosa, ya que la confianza en la bonhomía de la otra parte es fundamental para sellar un contrato, cualquier tipo de contrato, máxime de construcción constitucional. Corre el peligro de convertirse, así, en un ejercicio fútil de escritura sobre el agua.
Ahora la Corte Internacional de Justicia se enfrenta a la resolución de una Opinión Consultiva solicitada por la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la adecuación con el derecho internacional de la declaración unilateral de independencia por las instituciones provisionales del auto gobierno de Kosovo.
Tremenda papeleta

No hay comentarios:

Publicar un comentario