Barack Obama es un fenómeno de masas. Muchos en los EE.UU piensan que sigue en campaña. Otros que está modificando políticas clave. Acaba de ordenar revelar los memorandos secretos de la CIA, declarándose, al mismo tiempo, partidario (declaración sin fuerza vinculante alguna) de no perseguir a los oficiales de la CIA que, siguiendo órdenes legales en su momento(como si en la Alemania de Hitler no fuera legal -que no legítimo- asesinar a judíos), torturaron.
Ha dejado, a propósito, la puerta entreabierta para el procesamiento judicial de los arquitectos jurídicos de la tortura legalizada y subcontratada. Las Naciones Unidas, en la figura de sus máximos relatores, juzgan que la administración de Obama debe perseguir a los autores, tanto materiales como intelectuales, de comportamientos tan aberrantes siguiendo la Convención contra la Tortura. El único argumento que esgrimen éstos es la información tan valiosa que supuestamente se les extrajo. Línea de pensamiento que les empareja con los delincuentes que tratan de neutralizar.
La justicia española está al acecho aunque en contra se sitúa paradójicamente el Fiscal General del Estado, Conde Pumpido, uno de los artífices de que el Tribunal Constitucional acuñara el concepto de jurisdicción universal.España, como el Quijote, se apresta a luchar contra los gigantescos molinos de viento de los altos cargos de la pasada administración norteamericana
viernes, 24 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario