El Parlamento panafricano es una institución bisoña. Apenas tiene cinco años de existencia. Aunque son foros de reflexión internacional en donde caben todas las posturas políticas e ideológicas, acaba de cometer un error garrafal.
Visitar al autor material del cruel atentado que hizo estallar al avión norteamericano sobre suelo escocés y que truncó la vida de centenares de pasajeros no es de recibo.
Actuar humanitariamente dejándolo en libertad con cancer terminal es moralmente discutible aunque enaltece al estado de derecho.
Darle tratamiento de heroe por parte de una institución internacional repugna definitivamente los principios de la bonhomia y el derecho internacional.
viernes, 11 de septiembre de 2009
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