viernes, 24 de julio de 2009

El dictador generoso

Erase una vez un país llamado Corea. Sus destinos eran regidos por un dictador brutal que heredó la nación de su padre y quería traspasársela, como si fuera un negocio familiar, a su hijo educado en los mejores colegios suizos bajo nombre supuesto. Sus súbditos entonaban canciones de nuevo cuño para glorificarlo. Jugaba con la comunidad internacional a no lanzar misiles y los lanzaba, a no buscar la bomba nuclear y la exportaba, a provocar hambrunas y recibir ayuda humanitaria.

Un día tuvo una generosa idea. Donar casi la totalidad de su fortuna a sus siervos, convirtiéndoles en hombres libres.

Así lo hizo.

Pero Corea no era una, estaba dividida. El dictador era del Norte. El político generoso era del Sur. Algún día será una sola y no habra dictador ni presidente generoso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario