En nuestros días, viajar está al alcance de muchos aunque, por ejemplo, según estadísticas, el aeropuerto de México es utilizado por sólo un cinco por ciento de la población,es decir, su élite.
Quien no recuerda con ternura y nostalgia cuando atiborrabas el seiscientos o los más afortunados el mil quinientos, todos SEAT como tenía que ser, de seres y enseres en una estibación imposible de programar pero que al final resultaba y te lanzabas a esas carreteras en viajes eternos a la costa, saltando emocionado cuando el toro negro de Osborne, más tarde indultado, se recortaba en las innumerables curvas de la carretera.
Ahora el aeropuerto, las horas de espera, la angustia de si pagaras el exceso de equipaje mientras tratas de distraer al de la facturación con una charla agradable y reiteradamente tópica, el cruce por la seguridad, el cacheo, el descalzarte, el descincharte, el escáner que te desnuda, el vuelo, los siempre terribles pensamientos que se aparecen de secuestro o caída en barrena, la llegada, las carreras a tu vuelo de conexión, la pérdida del mismo, conseguir que la compañía aérea te lo resuelva en forma de habitación y alimentos, pasar otra vez por seguridad, las maletas, arribar por fin.
Un antiguo presidente de la India ha sido manoseado por la seguridad de una compañía aérera violentando un protocolo de dignidad de antiguos cargos. Ya se que es por seguridad pero descalzarte y tratar de agarrar un pantalon que va de bajada al soltar el cinturon no es digno. No digamos nada si tienes la mala suerte de que tu apellido guarde la más remota coincidencia con el incluido en la lista de personas peligrosas para la seguridad aérea ya que el boleto electrónico se demora sospechosamente en su expedición, siempre acabas "seleccionado" -rompiendo la supuesta aleatoriedad del sistema- para una revisión en la que prácticamente te desnudan, investigan minuciosamente tus maletas e incluso comprueban si tus zapatos han estado en contacto con determinadas sustancias.
Los nostálgicos nunca miran al futuro con alegría, porque encuentran en la memoria del pasado el refugio ante el temor a lo desconocido. Sin embargo, debemos reivindicar la dignidad del viajero y tener todos los aerotransportados la caategoria de antiguos altos cargos indios.
viernes, 24 de julio de 2009
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